jueves, 24 de junio de 2010

Del invierno

Eras azul, eras tan azul... Me gustaba tanto, tanto que dolía.
Me hacías tan bien, que me llene de miedo.
Eso no era asunto del tiempo, así que el tiempo pasó, pasó el otoño, y la brisa helada entró en mí como si fuese la pieza de muerte que me hacía falta para embestirme y derribarme.
Entonces era invierno, y fuiste hacia lo verde.
El cielo me hacía muecas, ellos lo vieron, y el miedo me dejó, junto con el calor de mi cuerpo y las cicatrices del aquel mar... aquel mar... tan frío y tan distinto.